
Un sabueso limier briquet, Rosa Bonheur
Autor: | Rosa Bonheur |
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Título: | Un sabueso limier briquet |
Título inglés: | A Limier Briquet Hound |
Ubicación original: | The Metropolitan Museum of Art, Nueva York, EE. UU. |
Año: | 1856 |
En "Un sabueso limier briquet", Rosa Bonheur retrata con precisión casi científica a un pointer inglés (una raza de caza especialmente valorada en la Inglaterra del siglo XIX por su olfato agudo y su postura firme), plasmándolo en medio del bosque con la musculatura tensa y la cabeza alzada como si acabara de captar un rastro. La luz filtrada entre los árboles acaricia su pelaje blanco con manchas marrones, generando una atmósfera que resalta tanto su elegancia como su funcionalidad. Este estudio no es solo un ejercicio de observación, sino una afirmación del vínculo entre forma y función: Bonheur no embellece ni dramatiza al animal, simplemente lo presenta como es, en actitud de trabajo, casi en estado de alerta.
Comparada con "Metamort y Flambeau", donde dos perros de caza posan en un interior más controlado, esta pintura revela el contraste entre el carácter estático del retrato doble y la vitalidad natural del perro individual. Mientras que en "Estudio de dos perros" los grifones vandeanos aparecen reposando en un entorno neutro, sin referencia al campo, aquí el espacio es parte activa del mensaje: el bosque es su hábitat, y el animal, su intérprete. "Bárbaro después de la caza", por otro lado, ofrece una mirada melancólica tras la acción, representando al perro exhausto y encadenado; Bonheur articula ahí la vulnerabilidad del cazador una vez terminada su misión, opuesta a la tensión viva que vemos en el sabueso briquet.
La obra pertenece al realismo, movimiento que desafió la distorsión y rechazo del romanticismo por lo real, lo cotidiano por la luz en su estado original y se comprometió con representar la verdad visible, incluso en sus aspectos más mundanos o crudos. Bonheur llevó este principio a la esfera animalista, elevando a los perros de trabajo al estatus de retratados con la misma dignidad que se reservaba a los retratos humanos. Su influencia se extiende a artistas destacados como Briton Rivière y a la ilustración científica contemporánea, donde la precisión anatómica es inseparable del respeto por el sujeto.